Dieciséis días, un edificio renovado y un aniversario: el Montreux Jazz Festival cerró su 60.ª edición el 18 de julio con más de 250.000 visitantes y una ocupación media del 91 por ciento en sus salas de pago. En su comunicado de cierre, el festival describe una edición que miró en dos direcciones a la vez: atrás, hacia seis décadas de historia, y adelante, hacia una nueva generación de artistas.
De vuelta en el centro de congresos
La 60.ª edición fue el primer gran evento en el centro de congresos de Montreux desde su renovación, y el festival lo define como una prueba a escala real. Terrazas, escaleras y nuevos espacios se integraron pronto en el recorrido, la circulación fue más fluida y las nuevas fachadas de cristal abrieron desde el vestíbulo del Auditorio Stravinski una vista del lago que, según el festival, maravilló a muchos asistentes. Fuera, el recorrido ampliado por los muelles llevó al público hasta los escenarios Spotlight y Super Bock, en el extremo este; en el Parc Vernex, el Paloma sumó una terraza y una zona de baño, y el Duplex debutó como nuevo escenario de música electrónica.
Una noche inaugural pensada para el aniversario
RAYE abrió el festival con un espectáculo creado junto a Audemars Piguet. El Auditorio Stravinski se transformó en torno a un escenario octogonal giratorio en medio del público, con velas suspendidas que mostraban proyecciones del archivo del festival. Durante más de dos horas recorrió seis décadas de historia de Montreux, con homenajes a conciertos de Nina Simone, Prince, Aretha Franklin, James Brown y Ray Charles, antes de que Mark Ronson y Alicia Keys aparecieran como invitados sorpresa. Su propio resumen del lugar: "Montreux Jazz is one of the last places left in culture that really cares about music."

La nueva generación y la primera leyenda
Buena parte del programa fue para artistas jóvenes. Sienna Spiro recordó el 50.º aniversario del célebre concierto de Nina Simone en Montreux y cantó Autumn Leaves por primera vez, dieciocho meses después de tocar ante 200 personas en las Spotlight Sessions de Villars; esta vez llenó el Montreux Jazz Lab. Liniker llegó con trece músicos y el pianista Amaro Freitas, Ezra Collective sustituyó con poca antelación a los Isley Brothers tras su cancelación, y PinkPantheress, Conan Gray, Tyla y Zara Larsson llevaron al Stravinski un público joven que cantó al unísono. Las noches más íntimas fueron para John Legend al piano, Nick Cave con Into My Arms, Aldous Harding y Maro, mientras GIVĒON daba su primer concierto en la Suiza francófona.
El cierre miró atrás. Marcus Miller rindió homenaje a Miles Davis y Charles Lloyd volvió 60 años después de tocar en la primerísima edición de 1967; el director general del festival, Mathieu Jaton, le entregó un premio de honor como primera leyenda del festival. Van Morrison y James Taylor compartieron la última noche en el Auditorio, mientras Cerrone reinterpretaba su repertorio con orquesta en el Montreux Jazz Lab.
Jam sessions y horas de archivo
Como las salas de pago y la Lake House están ahora a pocos pasos, las jam sessions de madrugada florecieron, con RAYE, Sienna Spiro, Naïka, Nectar Woode, Liniker y Dermot Kennedy entre quienes se sumaron. Leon Bridges, anunciado en el último momento, dio un concierto gratuito en el Memphis para presentar su nuevo álbum, y Adriatique pinchó en el Duplex. En la Lake House, charlas y proyecciones dieron vida al archivo: Liniker habló de música y compromiso político a partir de grabaciones de Gilberto Gil y Ney Matogrosso en Montreux, Tomoki Sanders vio imágenes de su padre Pharoah Sanders que no había visto en casi veinte años y Marcus Miller comentó el archivo de Miles Davis. La exposición Putting Montreux on the Map recibió más de cien visitantes al día.
En pantallas de todo el mundo
51 conciertos, tres cuartas partes del cartel de pago, se emitieron en directo y gratis. Hasta el 16 de julio, antes de las tres últimas noches, las grabaciones superaron los 9,5 millones de visualizaciones en YouTube y redes sociales, encabezadas por RAYE, Zara Larsson y Moby. El Montreux Jazz Lab alcanzó un 88 por ciento de ocupación, su mejor resultado desde su apertura en 2013, y el festival cumplió su objetivo de taquilla, el más alto de su historia en su formato habitual, ya el segundo fin de semana. Más festivales de verano que merecen el viaje, en nuestro calendario de festivales.


