Agotado es una afirmación comercial, no física
Cuando una taquilla dice agotado quiere decir que se ha terminado el cupo de venta anticipada. No quiere decir que el edificio vaya a estar lleno, y cualquier teatro con experiencia sabe que una butaca vacía en la función es peor que una barata. Lo que sigue es el conjunto de mecanismos que usan para arreglarlo, y están al alcance de cualquiera que sepa que existen.
Entradas de pie
Las entradas más baratas de la alta cultura mundial son las localidades de pie de las óperas de Europa central. La Ópera Estatal de Viena vende unas quinientas para cada función, a un precio que se mantiene bajo a propósito por razones políticas, y salen a la venta ochenta minutos antes de que se levante el telón en una puerta aparte. La Scala saca unas ciento cuarenta localidades de galería dos horas antes. El Royal Albert Hall vende sitios de pie en la arena durante los Proms el mismo día, todo el verano, por el precio de un sándwich.
Entradas del día y devoluciones
Los teatros británicos y estadounidenses sacan cada mañana un pequeño número de butacas preferentes a bajo precio, que se venden en persona en la taquilla. Se forma una cola, suele ser de buen humor y es la forma más fiable de entrar en un éxito del West End o de Broadway. Las devoluciones funcionan de otra manera: aparecen una hora antes de la función, cuando abonados y grupos devuelven lo que no pueden usar, y se las llevan quienes esperan en el mostrador.
Loterías y entradas rush
Las loterías digitales abrieron el sistema. La mayoría de los éxitos de Broadway organiza una el día anterior, casi todas cuestan unos cuarenta dólares y las probabilidades, repartidas entre cinco espectáculos distintos, son razonables. La Metropolitan Opera vende entradas rush en internet a mediodía los días laborables. Apúntate a todo y trata cualquier premio como el plan de esa noche.
Las reglas que de verdad importan
Ve en persona cuando el mecanismo es presencial, porque la cola es el filtro. Ten preparadas una segunda y una tercera opción, porque la primera no te va a tocar. Y comprueba si la sala vende por tandas: la Última Cena de Milán pone las entradas a la venta con meses de antelación en bloques que desaparecen en horas, que es el problema contrario y pide una anotación en la agenda más que una cola.


